Receta social 

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2019

Construcción

Especias Esenciales

La cocina, un espacio históricamente asociado a lo femenino, se transforma en un lugar de creación del género. Dentro de la asociación del espacio se ha procurado dividir el espacio público como lo masculino y el espacio privado como lo femenino. Siendo la cocina, dentro de la casa, el espacio más femenino por ser un lugar asociado con los cuidado.

A través de esta obra queremos crear una representación de la cocina que a través de sus elementos intenta crear una nueva redefinición del género. De esta forma se descomponen estos actos repetitivos y asociados a cada género como si se tratara de ingredientes, para que cada uno genere su nueva receta fuera de los roles de género preestablecidos y estandarizados.

La instalación se compone de dos piezas: Construcción, es una litografía que se ha intervenido con tierra y arena, y Especias esenciales que se recrea más el espacio de la cocina a través de una balda en la que hay botes de conserva, especias y tarros.

Cómo se puede observar los botes de especias contienen diferentes tipos de arena y tierra, que funcionan como ingredientes. Aquí utilizamos el mito de la creación de la Iglesia Católica con “polvo eres y en polvo te convertirás” o a la tradición Judeo-cristiana de que el ser humano fue creado del barro, como punto de partida para la creación, en este caso, no de la especie, sino del Yo permanente. De esta forma estos ingredientes forman parte de la creación o construcción del Yo.

También se observa dos tarros en la balda, en la que hay escritas dos vocales que se relacionan con el género de las palabras, en esta caso una A y una O (chicA/ chicO). Estos tarros son fuentes de almacenamiento/memoria de conceptos o actos que asociamos a cada género. La idea surge de cómo el lenguaje es otro sistema de poder que perpetua la situación del patriarcado basándonos en la teoría de Monique Witting. Para ella es necesario una redefinición del lenguaje eliminando aquellos conceptos que afectan al género.

Por así decirlo los ingredientes, de la balda, como apunta Judith Butler, son esos actos performativos, que realizados de forma dramática y no referenciada termina por construir ese Yo permanente.

Y por ultimo Construcción, la obra pictórica, se trata de la construcción de género a través de una receta normativa. Se podría decir que es un ejemplo literal de la receta heteropatriarcal.

Por el contrario el niña/o sigue siendo blanco, la ausencia de color, que recrea esa futura construcción del género ya que en la infancia es cuando comenzamos a repetir una seria de actos y actitudes que terminan de construir un yo permanente.

De esta forma se desestructuran estos actos/ingredientes para que cada uno genere su nueva receta fuera de los roles de género preestablecidos.