Patrones cautivos

2017 

Tela, xilografía y tazas esmaltadas en efecto pizarra 

Medidas Variables (165 x 300x 30)

La obra es una instalación con varios elementos: una tela xilografiada con un patrón similar al de un azulejo y una serie de objetos, utensilios de café, (tazas, platos cucharillas cafeteras...) esmaltados con efecto pizarra. La tela esta sujeta con dos pinzas, en una cuerda de tender, simulando ropa tendida. El resto de elementos se reparten por el suelo.

Relaciona conceptos como las labores del hogar y un espacio de la casa. El patrón del paño reflexiona sobre un espacio históricamente asignado a la mujer, la cocina, y por otro lado incluye la figura de la Virgen para vincularlo con la Iglesia católica y el heteropatriarcado. Ya que la Virgen es la representación de la mujer celestial en la Iglesia.

Las tazas y la jarra, es la servidumbre, concepto que todavía se asocian a la mujer. La mezcla de la cocina y la servidumbre nos sugiere la figura de ama de casa, un rol social impuesto a la mujer, por asociación de su función primitiva de esposa y madre.  La figura de ama de casa que se revalorizo durante los años 60, gracias a la publicidad y los medios de comunicación, dio resultados insatisfechos. Como apunta el libro de Betty Friedan. 

la mística de la feminidad”, una especie de síntoma barra enfermedad, en el que las mujeres se sentían insatisfechas con su vida soñada, la que publicitaba las revistas femeninas, de madre, esposa y ama de casa perfecta:

Cuando (la mujer) hacía las camas, la compra, ajustaba las fundas de los muebles, comía sándwiches de crema de cacahuete con sus hijos (...) y se acostaba junto a su marido por las noches, le daba miedo hacer, incluso hacerse a sí misma, la pregunta nunca pronunciada: ‘¿Es esto todo?”(Friedan) 

Encerradas en el hogar, una celda invisible, hogareña y socialmente aceptada por la sociedad. La mayoría que había estudiado o había trabajado, había abandonado sus puestos por una vida idílica y soñada, que con el tiempo se volvía monótona y las hacia sentir inservibles. Muchas se sentían así pero eran incapaces de compartirlo, su vida se convertía en una celda transportable e imperceptible.

De ahí que la pieza, en las fotografías, este ambientada en varios lugares. En concreto espacios donde habitualmente las mujeres tendían la ropa, de ahí el carácter rural y ruinoso de los ambientes. Debemos de ser conscientes que la lavandería, hasta la invención de la lavadora el 1904 (aunque no se extendió su uso hasta los años 50), era una de las tareas más costosas y laboriosas. Aunque aquí simularemos el espacio atando una cuerda de tender a dos mástiles de madera, creando así un tendedero.

Con ello queremos reflexionar sobre la existencia de los roles de género y los atributos y conceptos asociados a cada uno. En este caso la asociación que existe de ama de casa y mujer, ya que en la actualidad, las mujeres dedican casi tres horas más diarias2, al cuidado de los hijos y del hogar existiendo todavía una brecha en el reparto de las tareas de la casa. De esta forma queremos criticar la imposición del rol de género y la función de ama de casa, en el que las mujeres todavía sienten la imposición social de cumplir con su “papel” en el hogar, una celda invisible que construye la sociedad.

 FRIEDAN, Betty, “La mística de la feminidad” 2009, ediciones Cátedra, p.468